¿Qué es el entrenamiento personal? El entrenamiento personal es un servicio de actividad física individualizada que en ocasiones no es contratado por una falta tanto del conocimiento de su existencia como de su esencia (Chulvi, 2005 sin publicar). Por ello, el objetivo en este primer apartado es aportar algunas definiciones caracterizadoras de este servicio:
En síntesis, definimos el entrenamiento personalizado como aquel servicio de ejercicio físico seguro, eficaz y eficiente que reduce el riesgo de lesión y maximiza los resultados positivos.
Conocimientos del entrenador personal En el contexto americano la educación en ciencias de la salud y del ejercicio certificada por el Colegio americano de medicina deportiva (ACSM) o la asociación americana de entrenadores de fuerza (NSCA) resulta el mayor predictor de conocimientos (relacionados con nutrición, cribado de salud, protocolos de evaluación, prescripción de ejercicio y poblaciones con requerimientos especiales) que la experiencia profesional previa en el sector (Malek y col., 2002).
En el campo español, la obra coordinada por Jiménez (2005) cita un pequeño estudio llevado a cabo por Saura (2002 datos sin publicar) en el que se encontró que los propios entrenadores personales reconocían que requerían de un 50% de habilidades psicológicas, marketing y comunicación , y técnicas de venta; un 20% de conocimientos sólidos de anatomía, kinesiología y biomecánicas; 20% de fisiología del ejercicio y del entrenamiento deportivo; 10% entrenamiento de las cualidades físicas básicas El estudio es limitado y además une en una misma categoría marketing, psicología etc., pero nos aventura la importancia del estudio en este sector profesional. El reflejo de las habilidades psicológicas han sido recogidas como competencias sociales que debe poseer un profesional especialista en acondicionamiento físico saludable para realizar un servicio excelente (Cortell y Colado, 2003).
Isidro y col. (2007) exponen que una necesidad del entrenador personal es la de aprovechar todos los recursos, aplicar las últimas investigaciones, por lo tanto, coincidimos con el Dr. Jiménez (2005) al entender que el entrenador personal es un profesional proactivo dispuesto a mantener constante su proceso de aprendizaje.
Resulta importante que el entrenador se posicione como un profesional cualificado y con experiencia en el ámbito que domina (Jiménez, 2005), por ello existen certificaciones que deberían ser exigidas (Earle y Beachle, 2004), demostrándose y exigiéndose una formación continuamente actualizada (Isidro y col., 2007; Jiménez, 2005) debido a la extremada responsabilidad que tiene con sus "clientes" (Gavin, 1996).
Este grado de especialización debería ser entendido en varias dimensiones (ver figura 1).
El primer grado de especialización del entrenador personal debe basarse sobre tres pilares fundamentales. En primer lugar la kinesiología (estudio del movimiento humano), el cual permitirá evaluar, adecuar y generar alternativas a los ejercicios realizados durante la sesión, con el fin de incrementar la eficacia y reducir el riesgo de lesión. El segundo pilar es la fisiología del ejercicio la cual permite entender los procesos agudos y crónicos del ejercicio físico en los seres humanos. En el tercer y último pilar encontramos las habilidades psico-sociales las cuales son necesarias para liderar, motivar, generar cambios conductuales y educara a aquellas personas que disfrutan del servicio de entrenamiento personal.
En un segundo grado de especialización el entrenador personal debe conocer la fisiopatología de los requerimientos especiales más comunes de la población, como es el caso de la hipertensión, dislipidemia, dolor de espalda, sobrepeso/obesidad, etc.
En el último grado aparece la especialización situación que exige de una profundidad de conocimiento muy extensa sobre la circunstancia que más interese al entrenador personal. Por ejemplo entrenamiento de la fuerza en niños pre-puberales.
¿A quién va dirigido este servicio? El entrenador personal parece ser que nace en la cuna de Hollywood entre personas adineradas quienes demandaban los servicios de un profesional del ejercicio particular quienes pagaban esta exclusividad (Isidro y col., 2007).
En la actualidad ha sido implantado el servicio de entrenamiento personal dentro de los centros de fitness y wellness. Su crecimiento y su fomento es debido a su rentabilidad para el centro (Jiménez 2005), principalmente por la adherencia que dicho servicio genera.
Isidro y col (2007) describen varios tipos de perfiles a los que pueden estar orientados los servicios de un entrenador personal para los cuales se requiere del desarrollo de áreas de ejercicio específico (tabla 1):
Eficacia del entrenador personal Tal y como avanza Isidro y col. (2007), existe poca investigación que envuelva el papel del entrenador personal (tabla 2). Sin embargo la producción científica encontrada parece reflejar la eficacia de este servicio. Por una parte, desde la perspectiva biológica tal y como muestran los trabajos de Mazzeti y col., 2000; Coutts y col., 2004; Wise y col., 2004). Por otra parte ofrece una herramienta facilitadora para el cambio hacia la actitud positiva de la práctica de ejercicio físico (McClaran, 2003).
El entrenamiento personal ha mostrado su eficacia en para incremento de la capacidad neuromuscular (Mazzetti y col., 2000; Coutts y col., 2004; Wise y col., 2004). En el trabajo desarrollado por Mazzetti y col. (2000) reportaron incrementos de un 33% para eje ejercicio de sentadilla y un 22% para el ejercicio de press de banca en los sujetos que llevaron entrenador personal mientras que los que entrenaron de forma no supervisada sus incrementos fueron de un 25% y un 15% respectivamente. Por su parte, Coutts y col (2004) registraron un mayor número de sesiones completadas (62.4±3.3 sesiones totales) en los deportistas que llevaban entrenador personal, frente a los que no disponían de la asistencia de este profesional (55.9±10.0 sesiones totales) durante un periodo de 12 semanas. Estas diferencias también fueron alcanzadas en sus registros en 3RM de press de banca (90.2± 12.6 frente a 79.0±13.2 kg), 3RM de squat (120.2±22.2 frente 97.5±17.6 Kg). Contrariamente no fueron encontradas diferencias significativas con los test de explosividad (10 y 20 metros de sprint y salto vertical). Por último, debe ser destacado que los mensajes verbales pueden influir directamente sobre el rendimiento del levantamiento total de kilos en el press de banca entre mujeres desentrenadas, tal y como es descrito por Wise y col (2004). En este trabajo se muestra un incremento de eficacia durante el ejercicio de press de banca para 10 RM debido a los mensajes verbales, ya sean mensajes generales o específicos. En el epígrafe destinado a las aplicaciones prácticas los autores de este trabajo sugieren que para aquellos profesionales que supervisen el entrenamiento contra resistencias en sujetos novatos deberán seguir el procedimiento siguiente:
Esta mayor eficacia o motivación mostrada en este trabajo puede corresponder con una mayor concentración y tolerancia a cargas superiores de entrenamiento (Mazzetti y col. 2000). Sin embargo, se debe ser cauteloso puesto que este incremento de motivación si no es controlado puede desembocar en lesiones, tal y como resuelven Springer y Clarkson (2003) quienes reportan 2 casos de rabdomiolisis por un exceso de esfuerzo en sujetos que realizaban su entrenamiento con entrenador personal. Por otro lado, esta motivación extra encauzada correctamente por medio de una planificación permite un entrenamiento de mayor eficacia puesto que se podrá alcanzar el umbral de mejora en cada unidad de entrenamiento (Ratamess y col., 2006).
El trabajo presentado por Maloof y col. (2000) determina que no sólo en la vertiente de rendimiento de fuerza (prensa de pecho y prensa de piernas) resulta eficaz el entrenador personal durante un periodo de 6 semanas, si no que también lo es sobre la circunferencia de la cintura, el consumo de oxígeno, la grasa corporal y el test de encogimientos abdominales.
Sobre los factores actitudinales y la adherencia al ejercicio físico, en el trabajo de Wing y col. (1996) se reporta que la adición del entrenador personal no generar mayores grados de adhesión al ejercicio. Estos resultados pueden haberse debido a la propia problemática inherente en sujetos obesos o con sobrepeso a generar adherencia al ejercicio (Fogelholm y Kukkonen-Harjula, 2000), a una falta de adecuación del ejercicio, un falta de consecución de objetivos. De hecho resulta sorprendente la conclusión realizada en una revisión posterior por el mismo autor la cual enuncia que mayores grados de adhesión al ejercicio a largo plazo en sujetos con obesidad son conseguidos por quienes practican ejercicios en casa que los que lo realizan de forma supervisada (Wing 1999). Insistimos en la idea de la posibilidad de una inadecuada intervención en términos de adherencia al ejercicio. Sobre el cambio en el comportamiento hacia el ejercicio físico McClaran (2003) sugiere que la presencia del entrenador personal 1 vez por semana en la que se reúnen para solventar las dificultades encontradas durante el entrenamiento permite un incremento de adherencia y mejora la actitud hacia el ejercicio físico.
Además de la eficacia sobre estos factores, coincidimos con Coutts y col. (2004) sobre la importancia del entrenador personal tanto en deportistas como en población general debido al feedback continuado del profesional sobre los factores de ejecución, elementos de seguridad y los incrementos de motivación. Pero también se pueden beneficiar otras poblaciones que necesitan de requerimientos especiales como puede ser la enfermedad mental (Cooper y Browder, 1997).
Conclusiones Pese a la carencia y dificultad de realizar trabajos de investigación del servicio de entrenamiento personal, la literatura actual nos permite realizar las siguientes conclusiones:
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